revista científica La Gata Cuántica

Paul Dirac o la aniquilación de la poesía

A primeros del siglo XX, hubo un gran avance científico que pasó desapercibido para el público en general: el descubrimiento de la antimateria, utilizada hoy en tomografías y en la lucha contra el cáncer.
Es esos años nacieron sus tres ingredientes, la teoría de la relatividad, la física cuántica, y sobre todo, un misterioso personaje, Paul Dirac.
Paul Adrien Maurice Dirac nació en Bristol, Reino Unido, hijo de un inmigrante suizo y una británica de familia marinera. Su carácter fuera de lo común, y una infancia infeliz, forjaron una personalidad irrepetible para la física. De Dirac se dice que posiblemente era autista; en toda su vida pronunció menos palabras que una persona normal en un solo día. Sus colegas decían que un dirac es la cantidad mínima de palabras para una conversación. Y a pesar de ese parco temperamento, muchos defienden que ha sido el físico más influyente del siglo pasado.
A partir de la idea clásica del átomo como la estructura más pequeña e indivisible de materia, en el siglo XIX y XX se descompuso en electrones, protones y neutrones. En 1926, Dirac los representó con un único modelo matemático, que aderezó con la teoría de la relatividad, y describió el electrón en una ecuación que fundó la mecánica cuántica relativista.
Paul Dirac dedujo que el electrón sí era indivisible, pero que protón y neutrón estaban compuestos de otras subpartículas llamadas quarks. Además, cada partícula debe tener una antipartícula, lo que constituye la antimateria. Asentó así una visión romántica del mundo: la materia tiene su imagen especular en la antimateria; idéntica pero con características inversas. La materia necesita la antimateria para tener sentido, así como el bien necesita del mal, el cielo de la tierra, los dioses de los diablos.
Como Romeo y Julieta, una partícula se siente atraída por su antipartícula, les gusta bailar juntos, orbitar uno alrededor del otro, y acabar en un abrazo mortal, que significa la aniquilación mutua de tan peculiares amantes, con tanta pasión que se transforman en enorme cantidad de energía pura.
Aunque su hipótesis no fue aceptada inicialmente, en 1932 un laboratorio encontró el positrón, la antipartícula del electrón.
Dirac fue siempre fiel a una idea. La formulación matemática del mundo debe ser sencilla, elegante y bella. Es una concepción tan poética de las matemáticas, que tenía que funcionar, y funcionó.
En una conferencia en la URSS, se refirió a la poesía y a la ciencia. “En ciencia uno intenta decir, en una manera en que todos lo puedan entender, algo que nunca nadie supo antes. La poesía es exactamente lo contrario”.
¿Nos quiso decir que la ciencia es la antipartícula de la poesía, o que la energía del mundo se produce con un poema en forma de ecuación?

Reseña biográfica Paul Dirac

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