Como es bien sabido, aunque no por todos igual de conocido, en Manzanares El Real conviven (casi convivieron, mejor dicho) dos castillos: el Castillo de los Mendoza y el Castillo Viejo. De este castillo quedan vestigios históricos escritos sobre el papel, pero también sobre sus terrenos aún se guarda buena parte de lo que fue su (nuestra) historia y algún que otro secreto por descubrir.

En poco más de un mes darán comienzo las tareas de limpieza y adecuación de los terrenos de este Castillo Viejo para posibilitar los primeros estudios de superficie con georradar y, posteriormente, poder comenzar las excavaciones arqueológicas ya previstas.

¿Cuál es el origen del Castillo Viejo?

Existen diversas teorías sobre el origen del conocido como Castillo Viejo, siendo citado por primera vez a mediados del siglo XIV, cuando el rey cazador Alfonso XI pide carpinteros para las obras “en mis palacios de Manzanares”. Sin embargo, otras teorías apuntan a que fue su constructor Don Diego Hurtado de Mendoza, Almirante de Castilla, quien, al recibir el señorío del Real de Manzanares en 1391, pudo levantar el castillo como signo de su poder y para guardar con seguridad el cobro de los impuestos de paso por el puente.

El Castillo Viejo contaba con tres torres circulares y una cuadrada, la del Homenaje, en sus esquinas. Su estilo constructivo era de inspiración mudéjar, con encintados de ladrillo. El I Marqués de Santillana, Don Íñigo López de Mendoza, debió escribir aquí parte de su obra poética, las famosas “Serranillas”. Parece que durante la construcción del Nuevo Castillo, alrededor de 1475, fue desmontado para aprovechar sus materiales y evitar su ocupación.

¿En qué van a consistir los trabajos que pronto comienzan?

Como vemos, el Castillo Viejo es parte del patrimonio histórico y cultural de Manzanares El Real. De hecho, está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) de la Comunidad de Madrid desde 1985. Por ello y para ponerlo en su justo valor el ayuntamiento, como primer paso, ha adquirido en propiedad los terrenos para, en segundo lugar comenzar, junto con la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid los trabajos previos y preparatorios de limpieza que posibiliten los primeros estudios de superficie con georradar. Todo ello con vistas a la futura excavación arqueológica de lo que fue el edificio y su entorno.

Durante el mes de agosto se desbrozará el Cementerio Viejo y los terrenos aledaños del castillo, trasplantando parte de la vegetación que pueda verse afectada. Tareas que llevarán a cabo los operarios de Parques y Jardines del Ayuntamiento con el apoyo de la arqueóloga Charo Gómez Osuna, perteneciente al ‘Equipo A de Arqueología’.

Estos trabajos dejarán preparado el terreno para realizar el estudio con georradar en el mes de septiembre por parte de los técnicos Javier Vallés e Irene Ortíz del CAI de Arqueometría y Análisis Arqueológico de la Universidad Complutense de Madrid, bajo la dirección del Dr. José Yravedra.