El acto contó con la participación de la alcaldesa, Alicia Gallego, y de la concejala de Participación Ciudadana y Bienestar Social, Patricia Ibáñez. Ambas compartieron su experiencia de éxito y explicaron cómo la colaboración entre el Consejo Vecinal, la Zona Internacional de Cultura de Paz y las actividades participativas contribuye a fortalecer un territorio comprometido con los derechos humanos.
El pasado 5 de junio, durante la XII edición del Encuentro de Circo y Artes de Calle (MYAU 2026), Albendiego acogió una jornada dedicada a la paz y al desarme nuclear. En este acto, el Ayuntamiento de Manzanares El Real, primer municipio en recibir esta declaración, cedió a Albendiego el testigo como «Zona Internacional de Cultura de Paz».
El acto central consistió en una mesa redonda orientada a impulsar la declaración de adhesión formal del municipio anfitrión y de la Sierra Norte de Guadalajara dentro de este marco global, asumiendo también el compromiso de invitar a la ciudadanía a firmar para que España se adhiera al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN) de la ONU.
El encuentro contó con Carlos Umaña, miembro de la junta directiva de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), organización galardonada con el Premio Nobel de la Paz. Umaña expuso la vital importancia del TPAN, destacando cómo las pequeñas comunidades rurales juegan un rol activo e indispensable en la geopolítica de la paz y en la preservación de la vida.
La iniciativa, que busca fundir el espíritu del festival de circo con la reivindicación activa del medio rural y la defensa del territorio, recibió un contundente respaldo político y medioambiental de la zona.
El anfitrión del evento, Mario J. Gallego, alcalde de Albendiego, contó con el apoyo explícito del Director del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara y de los alcaldes de municipios vecinos como Mariano Bravo (Gualda), Fidel Paredes (Villares de Jadraque) y Miguel Ángel Moreno (Zarzuela de Jadraque).
Más allá del protocolo institucional, el acto cobró una profunda dimensión conceptual al alinearse firmemente con los principios de la Declaración y Programa de Acción sobre la Cultura de Paz de la UNESCO. En este punto, cobró especial protagonismo Marisa Tejada, impulsora y coordinadora de la jornada, quien fue la encargada de visibilizar e hilar el espíritu del encuentro con el legado histórico de Federico Mayor Zaragoza.
Tejada defendió urgencia de la transición de una cultura de imposición y fuerza a una cultura de diálogo y conciliación —En línea con la propugnada por el exdirector general de la UNESCO— encuentra su verdadero tablero de juego en la cotidianidad vecinal y rural. Bajo su coordinación, el encuentro demostró que la filosofía de Mayor Zaragoza no pertenece a las esferas abstractas, sino a las plazas, las escuelas, los caminos, propuestas y fiestas de pueblos vivos como Albendiego.
La elección del Festival MYAU reforzó esta perspectiva de participación ciudadana: el circo, basado en la cooperación y el equilibrio, dialogó con los valores de la no violencia, demostrando que el arte y la cultura fomentan el cuidado del entorno y los vínculos vecinales.
En la mesa también participaron activamente el tejido técnico y social: Enrique Colsa (vocal de la asociación EFA), Isaac Alcázar (coordinador del evento), Susi Atance (Ecologistas en Acción y Movimiento Ibérico Antinuclear) y la comunicadora Carmen Rodríguez.
El encuentro recibió además el reconocimiento de La Embajada de Paz de Bolivia y la Red Internacional de Pueblos de Paz y Danza por la Paz Mundial, entre otros, quienes enviaron un mensaje de apoyo al municipio:
«Creemos que la paz se construye desde lo cercano: en pueblos que, desde su propia identidad, contribuyen a una cultura de paz. Deseamos que la declaración de hoy sea una inspiración para muchas otras comunidades y abra caminos de colaboración comprometidos con la diversidad cultural y la armonía con la Madre Tierra».
«La paz no empieza en los despachos empieza en las personas, en las plazas, en los barrios, en los pueblos en la cultura compartida, en el respeto y el cuidado de lo común».

